“El hecho de que las mujeres podamos hacer fotografía significa una oportunidad para rehistorizarnos”: Greta Rico

Texto: Aranza Bustamante y Carolina Argueta

Fotos: Cortesía de Greta Rico

A sus 32 años Greta Rico sabe muy bien lo que quiere; ella no tiene miedo de anunciarse abiertamente feminista y está segura de dedicar su vida a contar historias de mujeres a través de la fotografía documental. Su objetivo con su trabajo es hacer micropolítica, dar visibilidad a la voz de las mujeres y contribuir a su rehistorización, ya que considera que, a largo de la historia, han sido vistas desde la mirada y reflexión masculina.

Originaria de la Ciudad de México, Greta estudió Relaciones Internacionales en la FES Acatlán y desde muy joven tuvo un gran interés en la fotografía. Desde muy pequeña militó en movimientos sociales, sin embargo, fue durante esta etapa cuando comenzó a cuestionar la manera en que se desarrollaban las relaciones entre hombres y mujeres dentro del activismo. A partir de ese momento nació su interés por las situaciones que aquejan particularmente a las mujeres.

Greta Rico, fotógrafa documental feminista.

La fotografía documental y los temas sociales: presentes desde la infancia

Su encanto por la fotografía documental surgió desde que Greta tenía ocho años. Su madre le regaló una cámara kodak, de esas de rollo, y desde ese momento nadie la paró; todo el día se la pasaba tomándole fotos a su hermano pequeño: “Nunca lo había dimensionado y hasta hace muy poco me puse a pensar en eso y dije: yo siempre hice documental”, comparte.

Durante algunos años Greta se olvidó de la fotografía, pero al final ésta volvió a ella cuando entró a la universidad. Lo primero que hizo al ganarse uno de sus primeros sueldos trabajando, fue comprarse una cámara digital y comenzar a viajar. Ella llevaba su cámara a todos lados y como viajaba sola, las fotografías eran una manera de contarle de sus viajes a su madre, a sus amigas y a su abuela.

Luego de ese acercamiento ella no soltó la fotografía e incluso ésta inspiró parte de su tesis de licenciatura. A Greta le interesaba cómo las imágenes fotoperiodísticas tenían una gran influencia en los conflictos internacionales; específicamente le interesaba estudiar el escándalo mundial que hubo luego de que se filtraron unas fotografías de la cárcel militar de Guantánamo. Su interés por los derechos humanos estuvo presente desde ese momento, aunque luego se dirigiría específicamente a los derechos de las mujeres.

Durante los años siguientes Greta se dedicó a escribir y a trabajar como periodista en distintos medios y plataformas. A pesar de esto, siempre llevaba la cámara a todos los lugares a los que iba a reportear. Su fiel compañera siempre hacía presencia y al final una cosa llevó a la otra hasta llegar a ser quien es hoy en día.

Hace aproximadamente cuatro años, Greta se replanteó seriamente lo que haría respecto al tema de la fotografía y fue así como tomó la decisión de dedicarse por completo a ese ámbito. Eligió la fotografía documental porque a diferencia del fotoperiodismo, prefiere las metodologías de trabajo de la primera. Ella no está de acuerdo con la idea de la objetividad desde la cual se suele trabajar el fotoperiodismo, y más bien, ha llegado a la conclusión de que quiere posicionarse desde su trabajo; ella quiere que su trabajo sea político.

Contar historias de mujeres

Ya desde la universidad o incluso antes, Greta se cuestionaba las relaciones de poder existentes entre hombres y mujeres. Durante su militancia en diversos movimientos sociales se dio cuenta de que las prioridades –al menos de los movimientos en los que estuvo– nunca fueron las situaciones que aquejaban a las mujeres: “Me decían ‘no compañera, primero la lucha de clases y ya luego la violencia contra las mujeres’”.

Ella nunca estuvo de acuerdo, por eso decidió intentar comprender en otros lugares, hasta que por fin se acercó a los espacios feministas. Desde muy joven cuestionó la representación de las mujeres en la imagen, por ello, su intención al hacer fotografía es romper con esas ideas.

“Las representaciones que existen de las mujeres en el mundo fueron creadas por alguien que no fuimos nosotras, es por eso que yo veo la fotografía como una herramienta súper poderosa. Creo que el hecho de que las mujeres podamos hacer foto, significa una oportunidad para rehistorizarnos y para rehistorizar las historias de otras mujeres porque yo crecí en un mundo en donde veía fotos y no me identificaba con esas fotos ni con esas historias”, comenta segura.

Ella también está consciente de la situación de las mujeres a nivel nacional e internacional y considera que las libertades y derechos de los que se habla en los marcos internacionales, en muchos de los casos, son una ficción. Ella cree que depende mucho de dónde estén posicionadas y considera que, aunque todo el mundo hable sobre temas de género y mujeres, la realidad es que sigue habiendo violaciones a sus derechos. La misma Greta lo ha visto y vivido en los medios de comunicación.

Por todo lo anterior, es que considera firmemente que se debe seguir “empujando” a través de otros discursos y narrativas para seguir visibilizando que no se está cumpliendo con lo que se dice y que no es real que las mujeres estén siendo incluidas en ciertos espacios: “Lo que sí es una realidad es que nos paguen menos, que nos asignen historias más suaves –como reporteras- porque a lo “rudo” mandan a los hombres. No son las mujeres las que están en puestos de decisiones”, comparte.

Parteras Urbanas

El proyecto más reciente de Greta, Parteras Urbanas, ha sido uno de los más importantes por lo que ha representado para ella a nivel personal y profesional. Tres años fueron dedicados exclusivamente a este trabajo que consistió en explorar temas como la violencia obstétrica, pero desde una mirada de esperanza y a través de historias de mujeres que paren a sus bebés en casa, con ayuda de parteras y sin intervención quirúrgica.

El proyecto tuvo la fortuna de ser expuesto en varios en países y seleccionado en algunos concursos de fotografía. Sin embargo, lo que más le importa a Greta es la manera en que fue recibido por las mujeres, tanto por aquellas con las que trabajó, como por otras mujeres con las que ha tenido oportunidad de dialogar porque al final esa es su intención: generar diálogo y reflexión colectiva.

Parteras Urbanas tiene un gran significado para Greta en la medida en que también la ha hecho reflexionar sobre su propio trabajo y sobre las razones que la llevan a hacerlo; para qué quiere hacerlo y qué hará con esas fotografías. Este proyecto le ha permitido afirmar la idea que tiene sobre rehistorizar a las mujeres.

Uno de los lugares en los que fue expuesto fue el Centro Cultural la Casa del Tiempo perteneciente a la Universidad Autónoma Metropolitana. Ella está muy contenta porque en esa exposición tuvo oportunidad de establecer diálogo con las madres, las parteras y el público al que fue presentado; Greta no quería que sólo fueran una serie de fotografías colgadas en una pared: “Yo a través de mi trabajo quiero hacer micropolítica con la comunidad con la que estoy trabajando, y en el caso particular de Parteras Urbanas, hicimos micropolítica”.

En dicha presentación se les invitó a las mujeres a hablar de sus propias experiencias y, tomando como herramienta a las fotografías, se les impulsó a tomar decisiones sobre sus propios cuerpos y sobre sus partos. También se les brindó información sobre las violencias que se ejercen en los hospitales porque Greta considera que es necesario que estén bien informadas antes de que alguien intervenga en su cuerpo, ya que muchas tienen pleno desconocimiento del tema.

El encanto de Greta con la fotografía documental parte precisamente de la idea de generar conocimiento porque hacer fotografía no sólo es hacerla, sino que se debe investigar y seguir una metodología de trabajo, para luego compartirlo al mundo en espacios en los que las personas se sientan seguras de hablar sus propias experiencias respecto al tema.

“En un mundo en donde nacer es un negocio y en donde los cuerpos de las mujeres han sido colonizados por el sistema médico, tomar la decisión de parir en tu casa con tus reglas y en tu espacio, es una decisión política”, declara Greta firmemente. Sobre todo, porque en sus fotografías ella muestra situaciones poco comunes como mujeres pariendo en el piso, sentadas en la bañera, en cuclillas, en la taza del baño, y eso no suele verse: “Normalmente las mujeres estarían recostadas en una cama para la comodidad del médico”.

En Parteras Urbanas las que se mueven y contorsionan todo el tiempo son las parteras en defensa de los derechos y las decisiones que toman las mujeres sobre su cuerpo. También se ve a las parteras tratando con mucho cariño y amor a las mujeres en esos momentos de extremo dolor. Greta dice que el mejor ejemplo de esto es una de sus fotografías en la que se ve a Hannah, la partera, abrazando a Ángela, una de las mujeres que le permitió documentar su parto.

Posicionarse desde la fotografía: un camino lleno de introspección

Con Parteras Urbanas Greta afianzó la idea de que no se puede seguir con la idea de ser objetivos porque considera que tanto el acto que retrató –el acto de parir–, como la fotografía en sí misma, son políticos, ya que no es posible desprenderse del cuerpo y el alma para hacer fotografía; se hace con todo y la historia y experiencias que te rodean. Ella está segura de que se debe tomar postura, y, al menos ella, lo hace:

“Para mí sí es importante en la medida en la que yo tengo claro que por qué y para qué estoy haciendo mi trabajo y que además me anuncio como una mujer feminista; lo creo que en la medida en la que yo decido hacer foto documental y decido que solo voy a contar historias de las mujeres porque me parece que son historias que se han contado desde un enfoque masculino y androcéntrico”.

Semana Santa entre mujeres, 2019, Tehuantepec, Oaxaca, México

Hacer foto feminista es una decisión que Greta tomó desde hace unos años y para esta elección también ha tenido que tomar en cuenta posturas personales. Por ejemplo, en sus proyectos no hay fotografías de mujeres desnudas porque, desde su postura, los medios nos han ofrecido una falsa percepción sobre las mujeres, mostrando así y sin justificación, el cuerpo desnudo. Las únicas veces en las que las hay es porque ellas así lo han querido, no porque Greta se los pidiera.

Durante la entrevista ella misma se cuestionó sobre cuánto tiempo pasa desnuda en la vida, y su respuesta fue: casi nunca. Por ello, su decisión de no retratar mujeres de esta manera se relaciona directamente con su opinión sobre la representación de las mujeres en la imagen, y con su propia experiencia. Sin embargo, Greta no critica a quien decide hacerlo porque considera que también están ejerciendo su derecho.

Tomar postura también le ha traído en ocasiones “ser la apestada de muchos espacios”, como ella lo llama. En varias ocasiones sus ideas han sido cuestionadas, pero al final lo que le alegra es encontrarse con mujeres que, gracias a ella, comienzan a cuestionar sus prácticas. Además, ha tenido la fortuna de que su trabajo ha sido reconocido por lo que es: “El objetivo se cumplió en la medida en que podamos seguir generando espacios genuinos de colaboración entre nosotras”.

Las mujeres: su principal fuente de apoyo e inspiración

La actual toma de postura que Greta tiene ha sido gracias a las mujeres. La primera de ellas es su madre, pues desde siempre le ha mostrado su apoyo: “Mi mamá nunca me negó nada y siempre ha sido de la idea de ‘si te hace feliz, dale’. A veces me dice ‘eres bien terca’ y yo le digo, ‘es que así me hiciste’”. Greta considera que esa terquedad heredada de su madre, le ha servido para ser quien es: una mujer que abiertamente se anuncia como feminista: “Ella siempre me dijo que si algo no me gustaba lo tenía que decir”.

Hablando de mujeres fotógrafas a las que admira, la primera a la que Greta menciona es Cristina García Rodero, documentalista española con la que ha tenido la oportunidad de trabajar. Su relación con ella le ha permitido reflexionar sobre su trabajo, ya que, según cuenta, Cristina trabaja con una gran empatía y calidez, y esto se nota en su trabajo. La metodología de trabajo de Cristina es lo que más le encanta.

Otra de las fotógrafas en quien se inspira y a quien considera su mentora máxima es Frida Hartz, una de las primeras mujeres que ocupó un puesto como editora en fotografía en los medios en México. Greta la admita por su valor para plantarse en una sala editorial y poner sus propios límites y reglas de lo que es hacer fotografía desde la subjetividad. Cada vez que a Greta se le ocurre una idea sobre nuevas historias, corre a contársela a Frida para que la oriente.

Acceder a espacios de fotografía en otros países le ha traído también la experiencia de escuchar a mujeres pertenecientes a diferentes espacios y contextos. Ella recuerda un viaje que tuvo a Nueva York en el que tuvo la oportunidad de conocer a Cheryl Díaz, fotógrafa de guerra. La experiencia que Cheryl contó y que más marcó a Greta, fue cuando a Cheryl, estando en medio de una cobertura en la Guerra del Golfo, su fixer se le declaró y le dijo que se casara con ella:

“Eso no les pasa a los batos, también me parecen bien interesante las dinámicas a las que hemos estado sometidas y toda la violencia que constantemente vivimos como mujeres y que se cae en esas cosas. También es una parte de la que hablamos poco dentro del gremio de la foto porque tememos que nos vean como las débiles”, cuenta Greta.

Maggie Stivier es otra de las fotógrafas a quien admira. Dice identificarse mucho con ella porque ambas tienen la costumbre de que, siempre que van a establecer el contacto con las personas para documentar su historia, prefieren no llevar la cámara la primera vez, ya que a ambas les interesa primero generar ambientes de confianza y de escucha para así evitar que se sientan vulneradas.

Finalmente, Juan Carlos Reyes, fotógrafo documentalista que además de ser la pareja de Greta, es una gran fuente de inspiración y apoyo para ella. Considera que la manera en que trabaja Juan es siendo empático, pero además tiene la habilidad de “meterse a cualquier lado y salir con algo mágico”. Compartir juntos una de sus más grandes pasiones en la vida los ha hecho crecer y aprender el uno del otro.

Filosofía de trabajo durante la pandemia

Ahora con la pandemia por Covid-19 Greta ha tenido que detener la mayoría de sus proyectos fotográficos. Tomó la decisión de no continuar con ellos porque trabaja con mujeres que en este momento están en cuarentena. Seguir haciéndolo implicaría ponerlas en riesgo innecesariamente y es que ella está segura de que al final su feminismo la orilla a tomar este tipo de decisiones; muchas de ellas son madres o cuidan a personas mayores, por eso es que este tema no estuvo mucho en discusión.

Por lo anterior, es que ella ha decidido recurrir al periodismo escrito y recientemente publicó un texto sobre mamás trabajadoras en tiempos de Covid-19. Trabajos como estos le han servido para empatizar con estas mujeres, ya que, si bien Greta no tiene la obligación de cuidar a alguien durante cuarentena, también está segura de que estamos viviendo un momento de crisis que afecta a todos y todas.

Postales desde el encierro: reflexiones desde la intimidad

Una de las maneras que Juan Carlos y Greta vieron para sobrellevar el encierro es un proyecto llamado Postales desde el encierro, el cual consiste en documentarse uno al otro mientras ambos permanecen en cuarentena. Todo comenzó como una actividad sin intención de ser publicada, pero pronto ambos se dieron cuenta de que podían compartirlo con el mundo.

A Greta le ha costado un poco de trabajo este proyecto, pues no está acostumbrada a mirarse a sí misma; la mayoría del tiempo retrata las historias de otras personas y siempre con la firme idea de que ella no es la protagonista. Para Juan Carlos ha sido más sencillo y en general ambos han aprendido a mirar y revalorizar lo cotidiano porque “muchas veces en la vida das por sentadas las cosas”.

Greta considera que estamos pasando por un proceso profundamente doloroso para la sociedad en la que vivimos y que esta pandemia va a generar rupturas adicionales al millón de rupturas que ya se están viviendo. Por eso, este proyecto implica mirarse al espejo, voltear a ver el espacio que tiene y que ha construido a través del amor, la paciencia y el acompañamiento. También le ha servido para significar muchas cosas en términos de lo que implica relacionarse sexoafectivamente con un hombre.

Postales desde el encierro les ha permitido entrar en una dinámica que incluye dejar un poco de lado el hecho de que ambos se han quedado sin trabajo desde hace algunos meses por la pandemia: “Está siendo chido quitarnos el miedo y la vergüenza de mostrarnos, porque es regresar al ego de que me vean como soy, y que, sobre todo, las personas puedan identificarse con lo que estamos haciendo y con lo que estamos viviendo porque todas y todos estamos en las mismas, aunque evidentemente unas y otros atravesando por situaciones más complejas”, finaliza.

Autor: RevistaVocesdequimeras

Voces de quimeras es una revista digital y un portal dedicado a crear contenidos en torno a temas relacionados con las mujeres y los espacios construidos por ellas.

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